Entradas

O r g a s m o

A Lilith-Babalon Salve tu nombre en la lengua confusa de las torres Oasis de destierros Fuente de todas las fuentes En tu seno de rebeliones oculta el Dragón la cola y devora la llama que consume al mundo Salve tu nombre en la voz insoslayable que pronuncia apócrifo universo: O r g a s m o Luz imposible en el abismo de las pieles

anhelo anfibio

  si volviera a arder la lumbrera primogénita del Pléroma -y su gemelo telúrico- si en el corazón del abismal y terrible pantano el animal primigenio volviera a formarse si el anhelo anfibio retomara la orilla arrastrando la estela de la noche primera renaceríamos finalmente en un sueño de hielo y paredes de humo

mujer pez

  tripulante solitario  impregna de tinta las branquias lujuria de mujer pez         su boca   un anzuelo besa la mejilla salada   humedo navío a la deriva solloza el mástil imponente   el argonauta predice la soledad de las olas inevitable naufragio   leviatán         bestia  vientre           devora   océano de flores la tumba del amante

adamu

hombre arquetípico duerme no despiertes jamás a la sombra de los árboles malditos   deja que el polvo te consuma que las costillas aprisionen tu corazón antes que beses el fruto

jornalero

  jornalero de sol fatigado suda la cornamenta laberinto de plegarias de alambre de concreto impávido   se agrieta de látigos y alfileres la espalda mestiza   héroe sediento hiere de hierro la hendidura cerrada corteza busca probar la savia o si acaso el rocío.

el poeta no es poeta

el poeta contempla la bóveda negra  sueña con su nombre en la boca de una estrella moribunda  se deja seducir por el engaño  todo ha sido tocado ya por la mano marchita    el poeta sufre la soledad de la lámpara extinta desnuda la belleza en el filo del puñal  arroja sombras extrañas sobre blancas alucinaciones   el poeta no es poeta  es tan solo un exiliado que pende del colmillo de un lobo  un quimérico encantador de luciérnagas    el poeta invoca el alma ciega de la noche  se arropa de murciélagos  deja huir las ponzoñas entre los dedos  rasgando el ébano prohibido  hunde la lengua orgiástica en las escamas de otro amor reptil   el poeta sabe que le asedia un fantasma con esquirlas en los ojos  que la aguja le hiere el costado y supura vinagre  que la sed y la tristeza son infinitas   el poeta ansía la ruina y el ocaso  El abrazo sin mácula del sepulcro  La caricia del pájaro de ...